Desde un tiempo a esta parte, las instituciones democráticas se han convertido en Iglesias para la izquierda institucionalizada. Período tras período vemos cómo los nuevos representantes de este sector realizan su procesión cuando se prenden las cámaras durante el cambio de mando, con los ojos al borde de las lágrimas, arrastrando los pies y la cabeza gacha. Las declaraciones siempre son las mismas: "Hicimos lo que pudimos", mientras se golpean el pecho tres veces, buscando el consuelo que se necesita en los escuetos aumentos del sistema estatal de subvenciones.
El Parlamento y La Moneda se convierten en templos donde los políticos de este sector expían sus culpas, demostrando a sus feligreses que sus intenciones son puras, pero que es simplemente imposible realizar un trabajo medianamente competente, porque la realidad es que el sistema simplemente no lo permite. Esto se encarga de cimentar dos cosas igual de horrorosas en la opinión pública: la imposibilidad de que pueda existir una alternativa al sistema capitalista y la elevación al estatus de profetas y mártires de los participantes.
Uno no puede hacer más que imaginar qué tipo de banquetes ocurren después de estos eventos, después de la performance de austeridad y arrepentimiento.
El Frente Amplio
Podríamos enumerar la cantidad de errores e incompetencias que quedaron en evidencia durante el gobierno del Frente Amplio que recién concluyó, pero ya mucho se ha dicho sobre eso. Sin embargo, considero necesario reparar en cuatro eventos que son reveladores respecto a esta gestión: el entrelazamiento y fortalecimiento de SQM con el Estado a través de la Estrategia Nacional del Litio; la consolidación del sistema de pensiones a través de una reforma que relega a un rol simbólico al sistema público; el salvataje descarado a las isapres y la reafirmación del abuso en el sistema de salud; y el cheque en blanco (financiero y político) a la institución de Carabineros. Cuatro pilares fundamentales que se crearon durante la dictadura, que definen el framework político y económico neoliberal en Chile. ¿Fortalecidos por una administración de izquierda?
Las personas ingenuas que podrían llegar a comprar peluches con la cara de Boric, Ripamonti y Vodanovic podrían argumentar que los beneficios aumentaron y que se realizaron avances en programas sociales. El rol de la izquierda en este país queda relegado entonces a aumentar el gasto público para poder subsanar las consecuencias de las relaciones completamente asimétricas y abusivas entre los grandes grupos económicos y la clase proletaria. Pero estas relaciones no se pueden intervenir; simplemente se fortalecen, esté quien esté participando en las instituciones democráticas.
La caracterización del Fracaso
Considero que la razón fundamental del fracaso de la izquierda institucional, primero con la Concertación y luego con el Frente Amplio, es el elitismo y la exclusión sistemática que realizan desde sus filas. Supongo que esto está arraigado en la anticuada creencia de ser vanguardia. Respecto al fracaso de la Concertación, estos tenían una gran responsabilidad en el malestar social que crecía entre los estudiantes y trabajadores, demostrando la incapacidad de poder integrar demandas ampliamente populares dentro de sus planes de acción y excluyendo actores sociales de sus filas e institucionalidad. Se habían convertido en la élite política del momento, y su falta de flexibilidad fue justamente lo que llevó a su fracaso.
Fue durante este período que jóvenes de tradición concertacionista borraron todas sus fotos que los mostraban participando en los congresos de las juventudes demócrata cristianas al identificar la oportunidad de poder cooptar este malestar y así empezar a construir el Frente Amplio. No había que ser adivino para saber que iban a fracasar por razones similares.
Paréntesis - Una anécdota persona: Discutiendo con gente del Frente Amplio durante el estallido, uno que estaba realizando un doctorado en algún arte liberal en una universidad de renombre en Europa (práctica habitual en políticos de tradición de izquierda progresista; creo que era algo así como estudios en la antropología social de Egipto aplicada a las relaciones de género de Van Gogh y su hermano Theodorus, todo un experto en políticas públicas), me dijo algo que me dejó pensando un poco de dónde viene este elitismo. Yo argumentaba que la exclusión política y del sistema público del ciudadano aportaba mucho a la sensación de malestar que había llevado a millones de personas a participar en un estallido social sin precedentes. Él, preocupado por las implicancias de abrir las instituciones a una democracia participativa, me preguntó: "Oye, pero considera que la señora Juanita quiere echar a todos los inmigrantes del país, a través de una asamblea, podrían actuar en contra de los inmigrantes. ¿Tú consideras de acuerdo con darles ese poder a través de la participación en las instituciones democráticas?". Primero reparé en el uso de "señora Juanita". El mismo lenguaje condescendiente para referirse al ciudadano del país por parte de las élites políticas y económicas. Segundo, el espanto progresista ante una política anti-inmigrantes de la que luego se harían partidarios para poder ganar un poco más de popularidad entre sus votantes. Supongo que una billetera abultada y un celular lleno de contactos te otorgan la tranquilidad para decir lo que sea.
El proceso en el cual en la Concertación se asentara la sensación de que ese grupo político era el único que podía interpretar el progreso necesario para el país y que se acomodara en la estructura política tomó un par de décadas. Sin embargo, en el Frente Amplio este proceso se aceleró, y me atrevería a decir que fue parte de su génesis. Una nueva élite se formó rápidamente dentro de sus filas, y quedó en evidencia la condescendencia moral y política que fue parte de su praxis universitaria, manifestada abiertamente en sus primeros años de gobierno. No hubo un proyecto claro ni estrategia definida. Se desaprovechó una oportunidad que llegó antes de que las buenas intenciones alcanzaran para algo que ofreciera sustancia a las nuevas posiciones proletarias presentes en el país.
¿Por qué ustedes, los intelectuales políticos, se inclinan hacia el proletariado? ¿Por conmiseración hacia qué? Comprendo que los proletarios los odien a ustedes, pero no deberían odiarlos porque sean burgueses, privilegiados de manos finas, sino porque ustedes no se atreven a decir lo único importante que hay que decir, que se puede gozar del capital, las materias del capital, las barras de metal, los libros, los rellenos de las salchichas, trágandose todo esto hasta reventar. Por que en lugar de decir eso, se inclinan y dicen: ah pero eso es alineación, no es bonito, esperen, vamos a liberarlos, vamos a trabajar para librarlos de esa malvada afección a la servidumbre, vamos a devolverles la dignidad. Y de esta manera ustedes, moralistas, se oponen del lado más innoble, aquel en el que se desea que nuestro deseo sea plenamente ignorado, prohibido, pisoteado, ustedes son como las curas con los pecadores, les da miedo, tienen miedo de nuestras intensidades serviles, y necesitan decirse: ¡sufren y aguantan demasiado! y seguro que sufrimos, nosotros los capitalizados, pero no eso no quiere decir que no gocemos, ni que lo que ustedes creen poder ofrecernos como remedio; nos produce horror la terapéutica y su vaselina, preferimos reventar a causa de los excesos cuantitativos que ustedes juzgan como los más tontos.Lyotard. Para pensar Señores.
Trabajo Futuro
En entradas próximas me referiré a lo que considero cuales son los desafíos que enfrenta la izquierda actual en Chile y en Oeste, y manifestarme de manera más positiva para avanzar hacia la construcción de una alternativa.
