Originalmente Escrito en Diciembre del 2022.
Siempre hay una nueva tecnología en boca de todos, y ahora es el turno de la inteligencia artificial generativa que se está tomando la escena. Con el desplome de las criptomonedas y, por consiguiente, de la web3 con todos sus sabores (i.e. NFTs), la AI está siendo el tema que se toma todos los blogs de tecnología y los tweets de los clásicos mentes de tiburón que están buscando alguna forma de ganar dinero fácil.
No me malinterpreten, yo creo que esta tecnología es revolucionaria. Los avances que se están logrando en el campo de las simulaciones físicas es increíble, y pronto veremos los frutos de estas investigaciones en el cotidiano, como en los videojuegos, efectos visuales en las películas, etc. Sin embargo, siempre debemos ser cuidadosos de aquellos que utilizan este bombo publicitario para aprovechar de amasar una pequeña fortuna ¿Recuerdan cuando nos decían que los NFT iban a ser el futuro? No resultó ser más que una estafa piramidal sofisticada. Lo mismo está pasando con el arte generativo. Algunos artistas poco artistas están utilizando algoritmos generativos para crear obras de arte y venderlas en el mercado como propias. Esto es problemático, porque aún transcurre la discusión sobre la autoría de las obras que estos algoritmos producen (Midjourney, Dall-e, Stable Diffusion, etc.). Estos algoritmos ocupan datasets de obras que han recopilado de distintos portales de arte, donde clasifican estas obras según sus estilos y etiquetas que los mismos artistas originales le han asignado. De este modo, con un “prompt” o frase, la IA es capaz de generar obras con el dataset de entrenamiento que se ha utilizado.
Entonces ¿De quién es la obra que producen estos algoritmos? ¿De las obras originales que fueron utilizadas para entrenar el algoritmo? ¿De los programadores que crearon el algoritmo? ¿Del usuario final del algoritmo que ingresó una frase y ajustó los parámetros para obtener el resultado deseado?
Tomemos por ejemplo el caso de la página “This person does not exist.” (https://thispersondoesnotexist.com/). Un investigador se dio la paja de revisar el dataset de entrenamiento que utilizaron y se dió cuenta de que las personas que supuestamente no existían y que estaban siendo generadas por la IA no eran más que pequeñas variaciones del dataset original.
Ejemplo Final: Una foto mía con el prompt “a man looking at the camera van gogh painting”, Stable diffusion model 1.4