La aplicación del lenguaje inclusivo no es algo nuevo en el mundo. Si bien es cierto, en Chile se ha empezado a empezado a masificar su uso de manera relativamente reciente, en países que usan un idioma que esta más cercano a ser neutral que el Castellano o Portugués, lo vienen implementando hace más de 10 años. Por ejemplo, el sueco tiene dos géneros gramaticales, el común y el neutro, pero no se corresponden con los géneros de las personas, y han logrado implementar iniciativas que apunten a neutralizar los sustantivos del idioma. Por este motivo, creo que ha pasado un tiempo razonable para evaluar si la implementación del lenguaje inclusivo ha tenido un efecto positivo o negativo para superar los sesgos de género que se presentan en la sociedad.
Es difícil evaluar este efecto en la sociedad, ya que esta pregunta es bastante amplia. Pero, para simplificar la búsqueda, me centraré en los efectos del lenguaje inclusivo en las ofertas de trabajo y cómo este puede impactar en el comportamiento de los postulantes. Es decir, ¿Tiene algún efecto el uso del lenguaje inclusivo en los posts de reclutamiento para superar el sesgo de género en los lugares de trabajo? Considere que esta recopilación de estudios puede crecer en el tiempo y cambiar la opinión de quien escribe en la medida que aparezca más evidencia que refuerce o refute la compilación académica que aquí se presenta. Además, considere que no tengo ganas de citar en APA, ya que esto no pretende ser un paper sobre el estado del arte sobre estudios de lenguaje inclusivo, sino que una manera de tener una opinión informada sobre el tema.
Uno de los estudios más antiguos que encontré es “Hen Can Do It” (https://www.diva-portal.org/smash/get/diva2:1287660/FULLTEXT01.pdf, 2013). Si bien en sueco existen dos géneros gramaticales que no se corresponden a los géneros humanos, a las personas se les refiere con distintos sustantivos: han (él) y hon (ella). Este estudio concluye que el uso del sustantivo Hen (neutral), no tiene implicancias notables en la contratibilidad o en la apreciación positiva de los participantes del estudio a la oferta del trabajo. De hecho, el uso de Hen provocaba disgusto en los participantes. Esto puede deberse a que de por si, el sueco ya es más neutro en términos de género que otros idiomas, como el castellano.
En EE.UU. se realizó el estudio “The Gendering of Job Postings in the Online Recruitment Process” (El pdf se debe comprar, pero aquí comparten sus conclusiones: https://mitsloan.mit.edu/centers-initiatives/institute-work-and-employment-research/gendered-language-job-postings-has-little-effect-applicant-behavior-new-research-finds). Este estudio concluye que el efecto de simplemente cambiar algunas palabras de lenguaje en las ofertas de reclutamiento (variar el genero del postulante, usar palabras como “cooperativo” vs “asertivo”), no tenían un efecto significativo en el comportamiento de los postulantes y que en la práctica era negligible. Es importante mencionar que en Inglés, en contraste con la mayoría de otros idiomas provenientes de Europa, el género gramatical para la mayoría de los sustantivos, no existe. Cuando se habla del uso del género neutro en inglés, usualmente se refiere a estrategias lingüísticas que puedan reflejar la actitud del emisor del mensaje sobre un asunto, o la percepción de aceptación social del receptor a dichas estrategias.
Ahora, cuando revisamos el caso de las ofertas laborales en Castellano, los resultados son interesantes. En el castellano, todos los sustantivos tienen género; son masculino o femeninos. En el caso de que no se sepa el género de lo que nos estamos refiriendo, por tradición y por defecto usamos el género masculino.
El estudio: “Do Gender-Neutral Job Ads Promote Diversity? Experimental Evidence from Latin America’s Tech Sector” (2023, http://www.princeton.edu/~fujiwara/papers/gn_language.pdf), se concentra en el uso del lenguaje inclusivo en ofertas laborales en el sector tecnológico y como este impacta en la diversidad de los que aplican a dichos trabajos. Los efectos en las áreas que están mayoritariamente dominadas por hombres, como programación y desarrollo de software, el impacto no es significativo. En contraste, las postulaciones escritas en género neutro en áreas donde las mujeres representan el 38% de postulantes en el grupo de control, como diseño y marketing digital, sí registraron un impacto en un incremento del 10% de mujeres aplicando a posiciones no-remotas.
En una extensión de este mismo estudio, se revisó el impacto del uso del género neutro en ofertas para estudiar en Bootcamps de programación (nota del autor: Estafas Piramidales), en la intención de mujeres de tomar el curso. El grupo de estudio compuesto por solo mujeres, reportaron que era más probable aplicar, y creer que eran adecuadas para el trabajo y más probable que sean contratadas. No sólo eso, sino que también declararon percibir que una compañía que utiliza el género neutro en sus ofertas de trabajo, es más probable que tengan una cultura inclusiva, un mejor equilibrio entre trabajo y vida personal, y probablemente contrate a más mujeres en su fuerza laboral. Este estudio concluye que el uso del genero neutro tiene un efecto significativo y mayor que el contenido inclusivo dentro de un anuncio. Ahora bien, el estudio falla en mencionar en qué porcentaje varía respecto al grupo de control, esta extensión del estudio es más bien cualitativo (hippies).
Ahora, es preciso indicar que en este estudio, no se utilizó la “e” para neutralizar el lenguaje. En cambio, el protocolo de lenguaje neutral fue basado en recomendaciones por los gobiernos de Sudamérica. Por ejemplo, en vez de utilizar “Los candidatos que cumplan con los requisitos deberán enviar su CV”, se utilizó “Envíe su CV si cumple con los requisitos”, “si eres dinámico e innovador…” se cambia a “si eres una persona dinámica e innovadora”, etc.
Siguiendo en el Castellano, y específicamente en Latino america, el estudio “What Job Would You Apply to?: Findings on the Impact of Language on Job Searches” (2023, https://publications.iadb.org/en/what-job-would-you-apply-findings-impact-language-job-searches), concluye que el uso del lenguaje inclusivo en las ofertas de trabajo tiene un efecto positivo tanto para hombres como para mujeres, pero que las mujeres son más sensibles respecto a la información inclusiva. La probabilidad de que una mujer aplique para un trabajo aumenta en un 43% cuando esta oferta de trabajo contiene uso de lenguaje que incluya a ambos géneros en las terminaciones de las ocupaciones que se ofertan. Entre los hombres, las preferencias son similares, pero solo se reporta un aumento del 10% en la probabilidad de aplicar a un trabajo.
Lo interesante de este estudio, es que las ofertas de trabajo que explícitamente declaran ofertar igualdad oportunidades para mujeres, puede derivar en un aumento del 58% en la probabilidad de que una mujer aplique al trabajo, así como a un 38% en el caso de los hombres. Adicionalmente, el estudio revela una preferencia a ofertas de trabajo que describe las habilidades requeridas en un lenguaje neutral. En suma, el estudio concluye que el lenguaje Sí importa, y el tipo de información y señales que la compañía provee en sus anuncios de empleo puede ser decisivo para romper con los sesgos de genero, y es un instrumento bastante simple que puede implementarse para aumentar la diversidad en los espacios de trabajo.
Un artículo interesante sobre la diferencia y la importancia sobre el uso del lenguaje inclusivo, e información inclusiva se trata en “Job Descriptions: Inclusive Content, Not Just Language” (https://datapeople.io/article/inclusive-content-not-just-language/), refuerza los resultados expuestos en el estudio anterior. En este caso, se específica que si bien el lenguaje inclusivo puede tener efectos positivos en ampliar tu público de reclutamiento, el contenido en la descripción de las habilidades requeridas y en la descripción del trabajo puede ser problemático. Esto indica que el uso del lenguaje inclusivo no es suficiente para superar el sesgo de genero en los lugares de trabajo.
Conclusiones y Opiniones
Es predecible que el campo más estudiado del uso del lenguaje inclusivo sea el de las ofertas de trabajo, en conjunto con la publicidad (literatura que con gusto dejaré de lado, debido a mi tendencia natural a despreciar el marketing por considerar esa disciplina la semilla del mal); y los resultados son abrumadores, sobre todo en idiomas donde todos los sustantivos se les asigna un género, como en el Castellano.
Creo que es razonable extender el resultado de estos estudios que se concentran en las postulaciones de trabajo, a otras áreas de la sociedad. Si usted, lectora o lector (¿Viste, viste, cómo se hace?), tiene intenciones de dirigirse a un público diverso en sus comunicaciones discursivas, con cualquier objetivo que tengan estas, es necesario hacer uso del lenguaje e información inclusiva en su contenido. Si tiene un fin político, financiero, artístico, o el que sea, y su intención es incluir a la mayor cantidad de personas posibles en su mensaje, la literatura académica recomienda el uso del lenguaje inclusivo.
Lo que me pareció gratamente sorpresivo de los resultados de estos estudios, es que los hombres también tienen una consideración positiva respecto a compañías que explícitamente indiquen que buscan construir espacios de trabajo diversos. Creo que esto parece indicar que la construcción del Otro en algunas corrientes del feminismo, como el “onvre” o el “fifas”, no es tal. Sin embargo, me imagino que en la industria de los milicos, o la construcción, donde muchas veces ni siquiera existe una oferta de trabajo escrita, no ha sido considerado en la muestra y pudiera impactar en el resultado.
Otra conclusión interesante, en base a la literatura disponible, es que al menos aún no se ha estudiado el uso de la “e” y sus efectos en el Castellano. Debo admitir, que estéticamente no me gusta el uso de la “e” en el lenguaje cotidiano. Sin embargo, puede ser un área de estudio interesante para quienes quieran estudiar el efecto del uso de la “e” en el comportamiento de personas que se auto perciben como no-binarias. También parece razonable extender el resultado de estos estudios para incluir esta práctica para interpelar a este nuevo y creciente sector de la sociedad. Por ahora, repararé en el uso de mi lenguaje para cambiar la forma de comunicarme en mi día a día, haciendo uso del protocolo utilizado por este estudio: Do Gender-Neutral Job Ads Promote Diversity? Experimental Evidence from Latin America’s Tech Sector. Ahora bien, esta conclusión puede parecer ingenua, ya que estas prácticas ha sido realizada por años, especialmente por activistas en el tópico. Pero me parece importante contar con literatura académica que haya investigado los efectos de manera rigurosa, especialmente para los debates que surgen con cada vez mayor frecuencia respecto al uso del lenguaje de género neutro.
No me sorprende que ciertos influencers que se auto proclaman defensores de la masculinidad (i.e. Andrew Tate, Temach, entre otros), les moleste e incluso inicien campañas en contra del uso del lenguaje inclusivo, ya que su público objetivo se compone mayoritariamente hombres jóvenes que se han sentido históricamente excluidos de ciertas relaciones afectivas, económicas y de poder en la sociedad. Sin embargo, algo que me cuesta entender es cómo figuras políticas en donde su público objetivo es un país entero, gane tanta tracción en la arena política, como es el caso de Milei en Argentina. Esa es otra gran pregunta que me queda sin responder. Tengo algunas suposiciones, y esas me las reservo para otra ocasión.